Cristóbal Vega Álvarez nació poeta y murió poeta. Yo, Jana la de la niebla (Ana Vega Burgos en el mundo real), su hija, siento que lo más íntimo que puedo hacer por él, para darle una alegría donde quiera que esté, es ir poniendo en este blog, poco a poco, los incontables poemas que fueron el sentido y la justificación de su vida, lo que le hizo vivir hasta los noventa y cuatro años con el alma llena de ilusiones.
Escribir era el estímulo que le impulsaba, la campana que repicaba sobre su corazón para hacerlo latir. Escribir lo salvó de la locura de más de veinte años en prisión, de la desesperanza de perder a su amada, mi madre, Antonia Burgos Béjar, "la escritora campesina" de Villafranca de Córdoba. También hablaré de ella en estas páginas e insertaré algunos escritos suyos; en fin, mi intención es que vuele en estas ondas su recuerdo hasta el fin de los tiempos, hasta que todos volvamos a encontrarnos, como ellos decían, tras la orilla infinita.
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martes, 9 de agosto de 2011

   Mi prima Nani me ha mandado tres poemas manuscritos de mi padre, enviados desde la cárcel para fechas importantes (el santo y el cumpleaños de su madre, mi abuela), ilustrados por un pintor, compañero de penas y de ideas; no está firmada la ilustración pero creo que era Ponce, del que hablaba siempre mi padre.


SIEGA
-A mi queridísima madre,
en el día de su Santo (1953)

Otra vez la mies granada.
Ya la parva está en las eras,
el paverillo en la linde 
y la zagala en la alberca.

Serios, graves, comedidos.
 del rastrojo a la dehesa,
siempre juntos, siempre hablando,
el pavero y la pavera.

¿Qué será lo que se dicen
que la niña va tan seria
y en los ojos del muchacho
hay caricias y hay penas?

¿Qué cosas se irán contando...?
-(¡ay, madre, quién las supiera!)-
¿No eran ésos los que hablaban
aquel año en la era aquella?

¿Es el diálogo de entonces
el que esta mies nos recuerda,
o acaso no son los mismos
el pavero y la pavera?
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 
Otra vez la mies granada.
¡El tiempo ya hizo su siega!
Ya no está el mozo en la linde
ni la zagala en la alberca...

miércoles, 13 de julio de 2011

     PERROS VAGABUNDOS


Solo.
Piedra errante.
Carta sin destinatario.

¡Solo...!
Con la oscura carga
de su desamparo.

¡Tremendamente solo,
con su cruz y su calvario!

Con la afrenta de sus hambres.
Con el peso de sus palos.

Con el penoso azar de los caminos
en las incertidumbres de sus pasos.

¡Pobre perro vagabundo
que va implorando caricias
y...
-¡Fuera, chucho! -solo encuentra
impiedades y estacazos...!

Perros vagabundos... ¡cuántos
-¡ay!-
que por entre los cauces de la vida
buscan, para roer, huesos de amor
y sólo hallan
¡pedradas y latigazos!


miércoles, 29 de junio de 2011


Este poema, escrito con todo el dolor del cautivo, fue uno de los que más llegó al corazón de quienes conocían su situación, porque ¿que eran ellos, los presos,sino barcos varados que contemplaban la vida aferrados a las rejas de las ventanas del Penal? 



EL BARCO VARADO

El barco, varado.
Las olas de plomo, rugientes y briosas
y el cielo, nublado.
¡El barco está anclado
en mares tortuosas!
¡Qué importa que el viento le azote con bríos
ni que hinchen sus velas los aires bravíos
que pasan, veloces, con rumbo ignorado!
La nave camina por aguas inciertas.
Navega sin ruta; sus hélices muertas
no cortan el mar... ¡El barco está anclado!
Se escucha un pregón en horas tempranas;
rumores de risas, canciones lejanas
y trinos gloriosos de un ave canora.
¿Quién canta? ¿Quién ríe? Del mar de la vida
¿qué senda perdida
otean las naves que buscan la aurora?
Los viejos marinos de tristes miradas
(que en duras jornadas
recorren los mundos que forja la Idea)
sonríen, alegres, de cara al ciclón.
¿La muerte...? ¡No importa! Por una ilusión
se da la riqueza, el bien, ¡lo que sea!
Y van arrastrando sus pálidas vidas
-monótonas, grises-por sendas perdidas
e ingratos caminos.
El mismo horizonte se traza a lo lejos:
ensueños que mueren y júbilos viejos
que trocan en mundos los bravos marinos...
..................................................................................................
¡Y el barco está anclado!
En el mar incierto
que el cierzo ha rizado
la vida dejó un barco olvidado
¡mas no un barco muerto!
Su casco en ruinas
(que el mundo contempla con penas endrinas
y extraño pavor)
tiene alma de hielo sin luz ni virtudes
y guarda ilusiones y mil inquietudes
en el interior.
Son hombres que marchan de cara a otros mundos:
espíritus fáciles y sueños profundos
con risas de niños y gestos de fieras...
No viven. No mueren. Su gran ilusión
le traza un destino incógnito. ¡Son
autómatas grises en grises hileras!
Rumores de risas y coplas lejanas;
miradas furtivas que tras las ventanas
con pícaros guiños les brindan las bellas.
Su vida es sólo eso: ¡mendigos de amores
que aquí sólo tienen trabajo y dolores
y allá en las alturas... un techo de estrellas!
Un gran cuadrilátero sombrío y rocoso
con alma de piedra y cuerpo herrumbroso
se muere de hastío del mundo apartado.
¿Qué importa que bese el sol sus cubiertas?
Sus hélices muertas
no cortan el mar. ¡El barco está anclado!


lunes, 27 de junio de 2011


LLANTO QUE NO ES LLORAR

Hay penas tan profundas
que no pueden confiarse.
Llantos que no se lloran.
Poemas de una frase.

Y miradas que se hincan
en las flechas del aire...
Hay cosas que se mueren
sin que las llore nadie.

(Voz que no encuentra su eco
es mejor que se calle).
Hay silencios que giran
en densos espirales...

Muertes mudas que pasan,
que pasan por la calle.
Sombras que no se ven
ni las presiente nadie.

Pero que hablan, que dicen:
"¡ha pasado un cadáver!".
Sueños que no se duermen.
Valores que no valen.

Y minutos que tienen
alma de eternidades...
¡Hay penas tan profundas
que no pueden confiarse!

domingo, 26 de junio de 2011


AL PASAR DE LOS DÍAS...

¿Tú has contado alguna vez
las horas que tiene un año?

¿Ese camino gigante,
de límites inexactos,
que hay quien mide con risas
y hay quien mide con llantos?

¡Qué corto algunas veces!
Y otras veces... ¡qué largo!

Yo cubrí de soledades
la incógnita de sus pasos
y llené con mis silencios
¡las horas que tiene un año!

Me fui a bordar singladuras
-sin cala para mi barco-
en las bahías remotas
de un ensueño malogrado.

¡Qué corto a veces fue el tiempo!
Y otras veces, ¡ay!... ¡qué largo!

¿Tú has contado alguna vez
las horas que tiene un año...?


domingo, 19 de junio de 2011


SOLEDADES SONORAS

Vivo ausente. ¡Lejos de los hombres!
Mas siempre nuevas mi alma y mis ideas.
Yo vivo el día con su propio afán
y cada día en mí la vida empieza.

Vivo solo. ¿Qué importan los recuerdos
ni un futuro ni incógnitas abiertas?
Yo he construido para mí este mundo
de silencios y cosas inconcretas.

¡Siempre a solas con mi alma! Mis amigos
son las reliquias de unas voces muertas:
Cervantes, soñador; burlón Quevedo;
Bécquer, con lira de ave, y dulce Herrera...

¡Los muertos no traicionan! Son amigos
fieles en la alegría y en las penas
que siempre tienen la palabra a tiempo
para callar, cuando al hablar molestan...

Vivo ausente. ¡Lejos de los hombres!
Mas nunca solo en mi total ausencia,
porque tienen un cauce mis silencios
¡y un ideal mi soledad inmensa...!

miércoles, 15 de junio de 2011


VIDA ESTÉRIL

¡Qué pena del silencio
y de la noche fértil en palabras,
rica en imágenes, en surcos nuevos
y aventuras pasadas!

¡Qué pena de tener un sólo lápiz
-un viejo lápiz roto-
y una noche quimérica en el alma!
¡Qué pena
vivir siempre soñando
y soñar sin palabras!

Pasar por los caminos
con el viejo zurrón de la añoranza
y no tener siquiera
-¡qué pena!- ni una noche 
para nosotros solos,
un silencio, una luz... ¡ni una palabra!

Medir el negro tránsito
del tiempo por el blanco de las canas
y sólo por el hambre o por el sueño
saber que anda el reloj, que el tiempo pasa...



domingo, 12 de junio de 2011


NOCHE DE LEVANTE
Tras la reja.

Silbando, rugiendo,
cantando
su bronca canción,
el viento  ha llegado
furioso, enfadado,
cansado...
El viento ha gritado
con voz de ciclón.

El viento ha contado
sus noches de furia,
sus iras, su fuerza,
majeza,
lujuria
y acción soberana...
¡El viento esta noche
está en mi ventana!

Se calla, se asoma,
golpea,
me llama, me grita,
me cansa, me excita
y crispa mis nervios.
El viento
parece el lamento
de niños soberbios...

Se burla, se enfada,
recela...
"¡Tu voz, centinela,
tu voz... Un momento
que el viento... 
y en ecos malditos
se pierde tu acento..."

Me mira, se encela,
desvela,
recela,
se duerme, despierta,
me cansa y me gana...

"¡Tu voz, centinela!
¡Tus voces de 'alerta',
que está en mi ventana!"
... ... ...
El viento ha pasado:
silbando, rugiendo, 
cantando
su extraño lamento
con voz de centella...

(Con luces de estrellas
peina el firmamento
sus crenchas de seda).

Que es trágica y bella
la huella
de su árido evento.
¡La huella que queda
del paso del viento!







sábado, 11 de junio de 2011


LA PUERTA

¡Veinte años...! Trágico guarismo
de hondas desesperanzas. Todos los caminos
se cerraron de pronto... ¡HACE VEINTE AÑOS!

Hace veinte años se cerró esa puerta
con un golpe fatídico
de tumbas olvidadas... (¡ay, veinte años!)

Sin vigor en el alma ni en los huesos...
Sin árboles... sin sol... Sin sueños gratos...
Sin un frágil asidero en mi naufragio...

Todo se nos quedó del otro lado:
la vida... la ilusión... ¡hace veinte años!
Cuando la Ley cerró esa vieja puerta

con un golpe remoto y olvidado...
¡Qué honda la soledad impronunciable
del que busca un camino entre los astros...!

Yo he llevado cautivo entre mis pies
el fantasma angustioso de un ensueño
desde hace, ay... ¡VEINTE AÑOS!


sábado, 4 de junio de 2011


ROMANCE DE LA HORA EN BLANCO

El tiempo perdió su ruta;
las horas están clavadas
en la esfera descompuesta
de un reloj sin maquinaria.

Un momento hecho de siglos
se ha clavado en las entrañas
amarillas de la historia
a golpes de sangre brava.

Del cadáver de un minuto
ha nacido la Esperanza:
¡semilla de héroes muertos
en los surcos del Mañana!

Se han roto los calendarios
y están las horas cansadas.
La vida lleva en su pecho
sesenta emociones blancas.

En la esfera descompuesta
de un reloj sin maquinaria
el hombre escribió: ¡Parado!
Y dice la Historia: ¡en marcha!



lunes, 30 de mayo de 2011


NOSTALGIA DEL TIEMPO QUE SE PIERDE

Van cayendo las horas lentamente
como bandadas de aves moribundas
y quedan prisioneras en las redes
del dolor, la impaciencia y la locura...

Transitan al azar por las esferas
con pasos de misterio y de duda
y elevan en las almas su tic tac,
tic tac... de corazones que se asustan.

¡Qué graves, qué solemnes, van formando
su cortejo de incógnitas absurdas
en la jornada eterna de esas noches
que parece que no se acaban nunca...!

Yo he visto desfilar mis horas tristes
por un camino de esperanzas nulas
con la mirada gris de los fracasos
clavada en sus pupilas infecundas...

-Ven...
¡Qué miedo del tiempo que se pierde
queriendo hacer castillos en la luna!
-¡Mira...!
Las horas caen lentamente
como bandadas de aves moribundas...




domingo, 29 de mayo de 2011


TE BUSCO A TI

Cuando mi alma se eleva hacia los cielos
o se inclina mi espíritu vencido,
cuando duda la fe
y la esperanza muere de fastidio,
madre mía,
¡pienso en ti...!

Cuando las horas cambian su carrera
por un pausado caminar de siglos,
cuando la vida pasa 
con su cortejo de odios y de hastíos,
madre mía,
¡te busco a ti...!

Cuando ni ensueños ni ilusiones quedan
para llenar mi corazón vacío;
cuando ya en nada creo
ni espero de mujeres ni de amigos,
madre mía,
¡creo en ti!


ROSA DE INVIERNO

¡No puedo más!
No es clemencia lo que pido
ni palabras de consuelo;
es que pesan demasiado
la soledad y el recuerdo.

¡Es que llevo sobre mi alma
una historia de silencios
y ya me faltan las fuerzas
para luchar contra el tiempo!

¡No puedo más!
Ya no sé lo que es pasado
ni lo que del mundo espero,
todo son dudas en mi alma
y sombra en mi pensamiento.

¡Cuánto pesa así la vida
sin un afán  ni un ensueño,
con todos los caminos cerrados,
con todos los dolores abiertos...!

¡No puedo más!
Déjame aquí tus amores
como una rosa de invierno
para que se abran un día
en el jardín de mi pecho...




EL RITMO DE LAS HORAS

Tic... tac... Tic... tac... Tic... tac...
Las horas
discurren lentamente por la ruta azul del tiempo.

Tic... tac... Tic... tac... Tic... tac...
Caminan
silenciosas y graves cual novias con velo negro.

Tic... tac... Tic... tac... Tic... tac...
Y se hunden
como esquivos fantasmas en la sombra y el misterio.

¡Las horas
se hincan como puñales en el corazón del Tiempo!
Tic... tac... Tic... tac... Tic... tac...

algo de RUTA DE ESTRELLAS, con prólogo de Gregorio Gallego

Ocho poemas... uno para cada provincia de Andalucía. Un capricho, un trabajo de esos que nos imponemos a nosotros mismos y después nos sentimos chapeau al concluirlo...
No son mis favoritos estos versos, y sin embargo he querido transcribirlos, creo que iré transcribiéndolos todos, sin orden, o quizá en un orden que no tiene otra explicación que mi íntimo sentir.
  Este librito fue prologado por Gregorio Gallego, gran escritor, muy prolífico, autor de Los Caínes, novela que recomiendo a todos, incluso a los que no les guste la lectura, pues he conocido a gente que se ha enganchado a leer con ese libro en el que se habla de la lucha de un hombre que no quiere volver a la cárcel, de su esfuerzo por ser honrado a pesar de pertenecer a la familia de los caínes, quinquilleros expertos en todo tipo de timos y robos a pequeña escala... ; es un libro en el que yo, que tan bien lo conocía, encuentro el toque de mi padre: fue escrito cuando estaban juntos en el penal del Puerto de Santa María, y su influencia de hombre que, ante todo, cree en la redención y en los valores del Hombre, es patente.
   Gregorio Gallego escribía: Vega Álvarez es, ante todo y sobre todo, un poeta lírico de cuerpo entero, un vate de vocación que canta por necesidades imperiosas del alma; un hombre que conoce el lenguaje de las estrellas y vive tejiendo fantasmagorías y forjando quimeras. Y más adelante: En sus versos no hay angustias ni complejidades psicológicas (no olvidemos que habla de sus poemas de juventud); a lo sumo se percibe en ellos un arrullo de melancolía o un acento de rebeldía sofocada. ¿Es que Vega no siente la fuerza de los conflictos dramáticos...? ... Y, no obstante, en su espíritu se agitan tremendos conflictos que no aparecen en sus estrofas. ¿Prefiere resbalar sobre las superficies brillantes a soltar la válvula de su experiencia vital y revivir en estrofas rítmicas el vértigo de sus inquietas horas de aventuras ?... Esperamos que se aleje de las rutas trilladas del pintoresquismo y abandone la compañía de gitanos y demás esperpentos castizos que pululan por su fantasía y que -fuerza es pregonarlo en su propio bien y en el de los que anhelamos verle depurado de alamares, trabucos y castañuelas- es lo más superficial de sus desahogos juveniles.
   Y luego, ya refiriéndose a otros poemas de Ruta de Estrellas, Gregorio nos habla de El Barco Varado (un poema que siempre me emocionó particularmente porque sé que ese barco era, simplemente, él, el poeta encarcelado que miraba por la ventana de su celda). Dice Gregorio: Particularmente, El Barco Varado nos merece especial predilección por ser una alegoría palpitante de humanidad,en la que nuestro amigo respira con viril pesimismo por una de las heridas más profundas de su alma.
   Y ahora, volvamos al poemario, miremos la imagen y después conozcamos



EL BARCO VARADO

El barco, varado.
Las olas de plomo, rugientes y briosas
y el cielo, nublado.
¡El barco está anclado
en mares tortuosas!
¡Qué importa que el viento le azote con bríos
ni que hinchen sus velas los aires bravíos
que pasan, veloces, con rumbo ignorado!
La nave camina por aguas inciertas.
Navega sin ruta; sus hélices muertas
no cortan el mar... ¡El barco está anclado!
Se escucha un pregón en horas tempranas;
rumores de risas, canciones lejanas
y trinos gloriosos de un ave canora.
¿Quién canta? ¿Quién ríe? Del mar de la vida
¿qué senda perdida
otean las naves que buscan la aurora?
Los viejos marinos de tristes miradas
(que en duras jornadas
recorren los mundos que forja la Idea)
sonríen, alegres, de cara al ciclón.
¿La muerte...? ¡No importa! Por una ilusión
se da la riqueza, el bien, ¡lo que sea!
Y van arrastrando sus pálidas vidas
-monótonas, grises-por sendas perdidas
e ingratos caminos.
El mismo horizonte se traza a lo lejos:
ensueños que mueren y júbilos viejos
que trocan en mundos los bravos marinos...
..................................................................................................
¡Y el barco está anclado!
En el mar incierto
que el cierzo ha rizado
la vida dejó un barco olvidado
¡mas no un barco muerto!
Su casco en ruinas
(que el mundo contempla con penas endrinas
y extraño pavor)
tiene alma de hielo sin luz ni virtudes
y guarda ilusiones y mil inquietudes
en el interior.
Son hombres que marchan de cara a otros mundos:
espíritus fáciles y sueños profundos
con risas de niños y gestos de fieras...
No viven. No mueren. Su gran ilusión
le traza un destino incógnito. ¡Son
autómatas grises en grises hileras!
Rumores de risas y coplas lejanas;
miradas furtivas que tras las ventanas
con pícaros guiños les brindan las bellas.
Su vida es sólo eso: ¡mendigos de amores
que aquí sólo tienen trabajo y dolores
y allá en las alturas... un techo de estrellas!
Un gran cuadrilátero sombrío y rocoso
con alma de piedra y cuerpo herrumbroso
se muere de hastío del mundo apartado.
¿Qué importa que bese el sol sus cubiertas?
Sus hélices muertas
no cortan el mar. ¡El barco está anclado!



sábado, 28 de mayo de 2011


VOCES REMOTAS

¿Qué es eso que grita
la voz sin palabras?
¿Qué es eso que dicen
las cosas calladas
que miran, y así 
mirando nos hablan?

¿Qué fríos reproches?
¿Qué ocultas miradas?
¿Qué cosas nos dicen
de sendas cansadas
y barcos sin rumbos
por mares lejanas?

¿Qué voz del pasado
la voz que nos habla?
¿Qué extraños recuerdos
de pronto nos clavan
coronas de amor
en cruz de nostalgias?

¿Qué voces remotas
despiertan al alba?
¿Qué música de aves?
¿Qué brillo de espadas?
¿Qué soles dormidos
en cauces del agua?

¿Qué es eso que rompe
silencios y lágrimas?
¿Qué voces del tiempo
la voz que nos llama?
¿Son cosas del hombre?
¿Son cosas del alma...?