MANOS VACÍAS
¡Son tantas las ilusiones que se me han muerto en la vida!
¡Tantas rosas deshojadas a lo largo del camino!
¡Queda tan lejos la meta, ya para siempre perdida,
y es tan difícil seguir, sin brújula y sin destino!
Miro -y casi no conozco- mis viejas manos vacías;
estas manos adiestradas para el riesgo y la aventura
que al acunar la sonrisa de unas nuevas alegrías
fueron abejas libando en néctares de dulzuras...
Estas manos, hoy sin rumbo en los mares de la vida,
que perdieron su equilibrio a mitad de la jornada,
otean entre el pasado la dulce historia perdida
de una leyenda de amor para siempre malograda...
Gaviotas son estas manos en la cresta de las olas
con las alas abatidas para el sueño y para el vuelo.
Naves sin rumbo... decrépitas y frágiles barcarolas
para siempre ya perdidas entre los mares y el cielo.
Hoy al verlas ya vacías, sin nervio y sin calor,
sin el gesto de otra mano a estas manos extendida,
me pregunto: ¿adónde irá, cuando se muere, el Amor...?
¿Adónde las ilusiones que va matando la vida...?



