Niños atemorizados
CADA MOMENTO TIENE SU MOMENTO
(A unos padres irreflexivos)
Si cien generaciones de errabundos
y bohemios palpitan en su sangre
y la severidad y el grito son
el crisol donde se funde su carácter,
¿cómo esperar que esa criatura sea
dechado de virtudes ejemplares...?
Si el mal humor y la palabra airada
constituyen su "música" constante,
y se juzgan delito las diabluras
inherente a cualquier infancia amable,
¿cómo esperar, entonces, que posea
la gracia y las virtudes de los ángeles?
No se pueden pedir peras al olmo
ni esperar que las leyes de la vida
modifiquen los cauces naturales...
¡El niño se comporta como niño!
La vida tiene diferentes fases:
el niño es... ¡el mañana! Y tú... ¡la tarde!

