EL VIEJO NIDO
(A mi hijita, en su ausencia)
Ya te fuiste, y se fue todo.
Y se hicieron los silencios
muy altos y muy crecidos
por dialogar con los cielos.
La casa quedó vacía
y ocupado el pensamiento;
en nuestra alma, tu imagen,
y el corazón en suspenso.
El avecilla se fue
del viejo nido al alero
forjando a golpe de ensueños
con qué hacer un nido nuevo...
¡Ay, que el viento no sea brusco!
¡Ay, que el viento le sea bueno!
Que el avecilla es muy tierna
y los caminos, inciertos...
Que ya no tiene a su lado
al halcón de vuelo recio
que amparaba con amor
sus aventuras y miedos...
Y el viejo nido quedó vacío.
Habitado por recuerdos...
Transitado de ilusiones
y de voces que se fueron...
Ahora está la pareja
atónita en su complejo:
¡con la vista en el pasado
de aquel reír decidero...!
Antonia Burgos Béjar
